Capítulo 9: Los cuatro acuerdos.
- M.

- Oct 4, 2020
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“No son las estrellas las que crean la luz, sino que es la luz la que crea las estrellas.” Miguel Ruiz, escritor de esta fábula, plantea por medio del libro la relación de estos términos, haciendo énfasis en que la percepción humana está basada en la luz que constantemente está recibiendo, catalogando esto como el sueño interno.
Sin embargo, independientemente de todos los objetos que el autor define, ya sea la luz o el amor, Ruiz menciona que hemos sido víctimas de una domesticación en las creencias, en la forma de ser y en la forma de evolucionar. Lo anterior trae como consecuencia la pérdida de todas nuestras tendencias naturales, y de nuestra esencia de nacimiento.
Asimismo, esta luz se ve constantemente amenazada debido al ruido que recibimos de la sociedad, y que trae como consecuencia el esparcimiento del miedo. Ruiz llama a este sueño “el sueño del infierno”, el cual poco a poco se va reflejando en nuestra forma de recibir la luz, de percibir nuestras creencias y, por ende, nuestra vida misma y sus alrededores.
“Lo que nos ciega son las falsas creencias que tenemos.”
Miguel Ruiz.
Debido a esto, Ruiz habla de cuatro acuerdos que tienen el poder de dejar intactas las creencias arraigadas por el ser de luz, todos con la misión de preservar el sueño interno y de evitar, a toda costa, el sueño del infierno.
Habiendo dicho esto, el primer acuerdo se basa en la importancia de ser impecable con las palabras, debido a que, según el autor, solo con este serás capaz de alcanzar el nivel de existencia que se denomina “el cielo en la tierra”, teniendo en cuenta que las palabras constituyen el poder de la creación.
El segundo acuerdo se enfoca en no tomarse nada personal y en lo fundamental que resulta su aplicación en el día a día. El autor enfatiza en que tomarse las cosas de manera personal es una expresión máxima del egoísmo, porque asumimos que todo gira alrededor nuestro, cuando, por el contrario, se están hablando a ellos mismos en un reflejo que alguien más les está causando.
En este orden de ideas, el tercer acuerdo que el autor menciona es la importancia de no hacer suposiciones; porque normalmente en nuestra sociedad tendemos a creer fielmente que todo lo que suponemos es cierto, cuando la verdad es que todo lo pensamos desde nuestro propio punto de vista y, por ende, es imposible que este contenga la verdad absoluta.
Por último, el cuarto acuerdo está basado en hacer el mayor esfuerzo que se pueda en todas las circunstancias de la vida. No importa la situación, si siempre haces lo mejor que puedas, no te juzgarás a ti mismo de manera alguna. Y si no te juzgas, no te culparás ni te castigarás en absoluto.
Los cuatro acuerdos es un libro que, en lo personal, robó toda mi atención. Es muy interesante y peculiar. No obstante, pienso lo mismo que pensé del “Monje que vendió su ferrari”, y es que se vuelve realmente bueno en la medida en que se logre su aplicación en la vida real; si esto no se hace, sólo serían palabras puestas en una insignificante hoja de papel.
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