Capítulo 8: El juego infinito.
- M.

- Sep 27, 2020
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El juego infinito no es el típico libro de negocios. Va mucho más allá de lo ordinario y mundano. Me atrevería a decir que toca fibras que libros de la misma categoría no tocan. En esta obra maestra, Simon Sinek, autor de “Empieza con el porqué” y “Los líderes comen al final”, nos habla de dos juegos: los finitos, y los infinitos.
Cada uno de estos juegos tiene sus reglas. En los juegos finitos, hay mínimo dos jugadores y un ganador; asimismo, siempre hay un inicio, media parte, y un fin. En el juego infinito, en cambio, no hay absolutamente nada de esto. El objetivo es seguir jugando; por ende, no hay un fin y no hay ganadores. La vida podría ser un juego infinito. Al final del día, no importa el éxito que tengamos, cuando estemos muertos nadie será declarado ganador. Por el otro lado, el fútbol podría ser un juego finito, con sus medios tiempos y futuros ganadores, todo en la lucha por un premio. Sin embargo, constantemente vemos como todos los líderes, sin importar el área en la que se encuentren, hablan de la “victoria” (esto específicamente en el mundo de los negocios, donde la mayoría de las personas compiten, y hay raramente un premio.)
En el desarrollo de este libro, Sinek hace un acercamiento en los juegos en los negocios, y hace un énfasis en que los negocios son juegos infinitos, por más de que se estén continuamente confundiendo. La gente siempre quiere llegar primero, pero, ¿llegar primero a dónde?. La victoria se puede abordar desde diferentes puntos de vista: hay empresas que pueden estar mejor posicionadas en unas categorías en específico, mientras que otras pueden estar mejor posicionadas en otras categorías. Al final del día, ambas empresas estarán igual de bien posicionadas, pero por diferentes razones; esto implica que la victoria puede ser subjetiva y, por ende, sobra competir por el primer lugar.
Consecuentemente, en los juegos infinitos de los negocios no hay que pensar en quien es mejor o quien es peor; hay que pensar en cómo construir organizaciones que sean lo suficientemente fuertes y sanas para seguir en el juego durante muchas generaciones, cumpliendo el objetivo: seguir jugando. El verdadero valor de una organización se mide no por la posición en la que se encuentran, no por cuantos activos tienen, sino por “el deseo que tienen otros de contribuir a la capacidad de dicha organización de seguir teniendo éxito, no solo durante el tiempo que estén ahí, sino mucho después de dejar su cargo”.
Asimismo, el líder de mentalidad infinita trabaja para asegurarse de que sus empleados, clientes y accionistas continúan inspirándose para seguir contribuyendo con su esfuerzo, sus carteras y sus inversiones. El líder que tiene esta mentalidad tiene como objetivo dejar la organización mejor a cómo la encontró, con el valor adicional de involucrar una causa justa, la cual define el mundo en el que queremos vivir, y le da sentido a nuestra vida y a nuestro trabajo.
Por el lado contrario, el líder de mentalidad finita utiliza los resultados de la empresa para demostrar el valor de su propia carrera profesional. Consecuentemente, agota todos los recursos y posteriormente, lleva al agotamiento. Normalmente, si nos encontramos en este caso, puede que nos guste nuestro trabajo algunos días, pero es probable que nunca lo amemos.
Este libro es definitivamente un “game changer”. Se volvió uno de mis favoritos con el paso de las páginas y realmente tocó hasta la última fibra de mi cuerpo. No es un libro normal. Es un libro que te cambia la vida, y te cambia la perspectiva sobre la realidad de los negocios y la forma adecuada de actuar frente a ellos.
Fact sheet:

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