Capítulo 6: Lecciones de liderazgo creativo.
- M.

- Sep 13, 2020
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El 16 de octubre de 1923 nació una de las compañías más emocionantes del mundo entero. Todo, por más de que resulte iluso y poco creíble, inició con un amor profundo a la animación, a darle vida a lo que no tiene, y a brindarle al público un lugar donde se sientan invencibles, así haya empezado únicamente a través de una pantalla.
Al principio todo se dio de maravilla; era una innovación completa. El público cada vez se asombraba más de la astucia de Walt y de Roy, ambos hermanos y sus fundadores. Empezaron con algo sorprendente nunca antes visto, hasta convertirse en lo que hoy son: la compañía de medios de comunicación y entretenimiento estadounidense más grande del mundo.
Sin embargo, no todo se logró en vida de ellos. El primero de los hermanos, Walt, murió en 1966, el segundo, Roy, murió en 1971. No obstante, dos meses antes de que Roy muriera, tuvo que tomar la aterradora decisión del futuro de su empresa: ¿quién la iba a manejar de ahora en adelante?. Walt Disney Company era una familia tradicional que representaba los sueños de miles de niños alrededor del mundo; dejar entrar a un nuevo integrante que tuviera el poder de dañar la imagen de ella, era algo aterrador.
Bob Iger estaba en ese entonces trabajando en ABC. Él era alguien relativamente normal. No venía ni de la mejor familia, ni del mejor barrio, ni de la mejor universidad. Creció en una casa de dos plantas en un pueblo de clase mayoritariamente obrera llamado Oceanside, localizado en Long Island, creía firmemente en la política, en la democracia, y en vivir una vida libre de decepciones. Desde pequeño tenía fascinación por las herramientas, pues cuando algo en su casa se rompía, acudían a Iger para que lo solucionara. Él era el centro de estabilidad en su propia casa.
A raíz de los problemas laborales que presentaban sus padres, -su padre era un veterano y su madre trabajaba en una biblioteca del instituto del pueblo-, Iger estuvo presionado a encontrar algo provechoso que le rindiera frutos desde una corta edad. Empezó a trabajar a los catorce años removiendo nieve para una ferretería, posteriormente, a los quince años, consiguió un trabajo de conserje en la escuela, y en sus primeros dos años de la universidad, trabajó en un Pizza Hut.
Estudio en la Universidad de Ithaca, y el 1 de julio de 1974 comenzó su carrera en ABC, donde su trabajo era presentarse cuando se necesitara. Normalmente una jornada laboral consistía en hacer pruebas de iluminación y coordinar todos los aspectos relacionados con el buen desarrollo de los programas del día. En 30 años tuvo más de 20 trabajos dentro de ABC, y posteriormente llegó a convertirse en el presidente de la compañía. Luego, fue nombrado como el sexto CEO de Walt Disney Company en 2005.
Lograr su última victoria y tener el honor de convertirse en CEO de esta empresa no fue nada fácil, pues, como ya mencioné anteriormente, todo dependía de la imagen tradicionalista que le presentaban a los niños. Correr el riesgo de dañar esa imagen era algo escalofriante, y aún así, con la misma precaución que se requería, se tomó la decisión.
“Es fácil ser optimista cuando todo el mundo te dice que eres genial. Es mucho más difícil, y mucho más necesario, serlo cuando te discuten la opinión que tienes sobre ti mismo.”
Robert Iger,
Sobre el proceso de sucesión.
Para obtener el cargo mencionado tuvo que ser perseverante, y gracias a sus luchas y a su disciplina, finalmente lo logró en el 2005. En muchas ocasiones pensó en retirarse del combate, pero, afortunadamente, nunca lo hizo. Hoy en día se le puede considerar como la persona que salvó a Disney de su propio tradicionalismo, que le obligó a enfrentarse a situaciones que requerían innovar o morir. Robert Iger solo miraba para adelante, y así fue como manejó sus años de CEO en Walt Disney World, pues bajo su liderazgo, la compañía se extendió a Pixar, Marvel, Lucasfilm y 21st Century Fox.
Este es un libro en el cual Iger comparte las lecciones que aprendió en todo su recorrido personal y profesional; nos enseña con carisma como manejaba sus negocios y sus amistades y nos habla sobre cómo logró expandir el imperio, hasta llegar a dejar a un lado los conflictos que existían en la compañía con los dueños de las empresas que fueron sus futuras adquisiciones.
Personalmente, me parece que es un excelente libro. Supe de la existencia de él en “Gates Notes” , el blog de Bill Gates, en el que consistentemente lo recomienda; a raíz de las maravillas que decía del libro, inmediatamente lo compré. Este libro tiene un contenido real, genuino, es fácil de leer, de entender, y de que se obtengan enseñanzas que en un futuro pueden resultar beneficiosas. Aprendí muchísimo de él y siento que, definitivamente, el que lo lea también lo hará.
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