top of page

Capítulo 48: Vigilancia permanente.

Writer: M.
M.
Sep 21, 2021
3 min read

Muchos responderían que el sueño de sus vidas es trabajar para un servicio de inteligencia de un gobierno para poder conocer los secretos que se esconden entre las cuatro paredes de los lugares más importantes, entre cámaras, tecleados y bases de datos. Muchos dirían que se acuestan pensando en eso; otros cuantos dirían que lo que pareciera ser un buen sueño, realmente podría ser su peor pesadilla. Este es el caso de Edward Snowden.


A veces encontramos el amor de nuestras vidas y nuestra media naranja a una corta edad. Snowden la encontró cuando estaba aún en el colegio y tuvo su primer contacto con los ordenadores y las máquinas que necesitaban arreglos. Conoció la magia que existe detrás de ellos; de las respuestas automáticas, de los procesos que se realizan en cuestiones de segundos, y encontró la posibilidad de un inminente escape del mundo y de su realidad.


Desde una corta edad, su vida era la programación. Respiraba, pensaba y soñaba códigos. Al encontrar circulares confidenciales de bombas nucleares y al darse cuenta de que los procesos que se llevaban dentro de una empresa estaban siendo mal manejados, procesados y por ende, analizados, aterrizó en su primera oferta de trabajo. Snowden seguía en el colegio.


Nunca se graduó de ningún tipo de institución educativa y, aun así, por cuestiones de suerte, de coincidencia o de destino, terminó en la CIA y en la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos a los 23 años.


En su recorrido de siete años por las instalaciones de lo que se considera un lugar excepcional en cuestiones de inteligencia, monitoreo, y procesamiento de información, su amor por los ordenadores y por la automatización de procesos se mantuvo intacto. Sin embargo, en lo que respecta a lo que se hacía con la información proveniente de ellos, no tanto.

Por más de que el propósito inicial de Snowden era proteger su propio país después del ataque del 9 de septiembre del 2001, las intenciones y la vida que se le daba a los datos procesados dentro de las instalaciones parecían ir en sentido contrario. Al final del día, estaba participando en el cambio más significativo de todos: el paso de la vigilancia selectiva, a la vigilancia masiva de poblaciones enteras.

De la noche a la mañana, parecía que iba en contra de su propio pueblo y de la promesa que algún día hizo de salvaguardar a cada integrante de su territorio. Se había vuelto en el peor enemigo al darse cuenta de que el gobierno que tanto defendía y para el que trabajaba, recopilaba todas las comunicaciones digitales, las almacenaba durante años y las usaba a voluntad, principalmente, poniéndoles un precio y ofreciéndoles en el mercado donde los productos, eran los seres humanos.


La información de la que un día se había sentido tan orgulloso; los procesos frente a los que algún día había sentido admiración absoluta, terminaron convirtiéndose en un motivo de deshonra, de vergüenza, de traición. Es así como, después de haberse mentido a si mismo, a su familia, a sus amigos y a la Constitución que un día juró proteger, decide revelar uno de los mayores secretos de la CIA y de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos.


En sus treintas, Edward Snowden declara ante el público — con pruebas — lo tan inesperado y al mismo tiempo anticipado: Estados Unidos tenía una herramienta de vigilancia masiva. Lo que un día empezó como un trabajo para el gobierno, eventualmente se convirtió en un trabajo para el pueblo.


Siempre he sentido una gran fascinación con el procesamiento de datos; como nos benefician pero, al mismo tiempo, nos perjudican. Por ende, no me equivoco al decirles que este libro generó en mí una ola de sentimientos, ¿lo que ya hice, hoy hago y en el futuro haré en el internet se podrá usar en mi contra?, acaso ¿En qué momento los seres humanos nos volvimos un producto?


Soy fiel creyente de que ya todos somos capaces de responder las preguntas que el libro suscita en mí... Y, lamentablemente, no nos equivocamos. El ser humano puede llegar a tener cierta preferencia en el momento de escoger la manera en la que se le dice el peor tipo de noticias.


En esta cuestión, este libro hace el trabajo adecuado.


Factsheet:



Links para comprarlo:


Librería Nacional, libro en español:


Vigilancia permanente, libro en inglés:


Kindle en español:


Kindle en inglés:



Comments


¡Contáctanos!
Recomendaciones e inquietudes. 

¡Gracias!

Aquí se respiran letras

THE FIVE STAR BOOKS

2020. 

bottom of page