Capítulo 13: Rio muerto.
- M.

- Nov 1, 2020
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Esté, lejos, podría ser uno de mis nuevos libros favoritos. Ricardo Silva es un escritor colombiano que le dio una vida diferente, mediante sus conjugaciones de oraciones, al conflicto armado presente en el país desde hace más de 30 años.
Era 1992. Hipolita, Salomón, Max y Segundo vivían en Belén del Chami; un pueblo que raras veces aparecía en el mapa de Colombia; no obstante, un pueblo que contaba la historia que se repetía en todos los otros puntos que si se encontraban localizados en la cartografía nacional. Eran una familia feliz que vivía en un país donde la suerte era casi nula. Los únicos que la poseían tenían mucho billete o mucho poder. Sin embargo, no era el caso de esta familia.
¿Qué si en esta época era normal recibir mensajes de asesinos por debajo de las puertas? ¿Qué si era completamente normal ser notificado en persona de la masacre próxima a ocurrir en suelo cercano? Así inició el sábado 29 de febrero de 1992. El Bloque Principal Fénix no tardó esa mañana en deslizar por debajo de la puerta ese comunicado que le cambió la vida a la familia Palacios.
La notificación empezaba con “A partir de la fecha no cesaremos hasta limpiar a punta de plomo nuestro poblado” a esto, le seguía “No más delincuentes comunes, sapos, comunistas, marihuaneros, putas, guerrilleros, jíbaros, brujas, drogadictos gonorreas, violadores y todo residuo de bastardo”. El problema de esta familia no se encacillaba dentro de ninguna de estas opciones; no era una familia mala, era una familia que no sabía decir no. Eran generosos en un país donde la generosidad no se ve con los mismos ojos.
Este libro cuenta la historia de cómo a Salomón Palacios lo matan afuera de su casa, mientras su señora y sus dos hijos escuchaban los rastros de una típica muerte en el país. Cuenta cómo tuvieron que rescatar su cuerpo del piso de la cuadra; cómo sus hijos se despidieron de su padre, con lágrimas en los ojos, por una realidad que azota a miles de colombianos desde el inicio de la Violencia en Colombia. Cuenta cómo una viuda ruega, a llanto, por que la maten a ella y a sus dos hijos. La sangre derramada, es la que nos corresponde a todos, es el río muerto lleno de personas víctimas de sucesos ajenos a ellas mismas.
Asimismo, se ve remarcada la cultura católica y la cultura social. Se observa tan normal el chantaje, el abuso del poder; un padre que por ser padre cree que puede hacerlo todo en la casa del señor y un policía de tránsito que se enoja cuando le tiran las verdades en cara, cuando alguien tiene el coraje de decirle que es un aprovechador. ¿Por qué nos da miedo decir la verdad? decir la verdad en Colombia, mata. Ser víctima en Colombia y alzar la voz, mata. Ayudar en Colombia, mata; hablar sobre las desigualdades en Colombia, mata. VIVIR EN COLOMBIA, MATA.
Nunca había tenido tantos sentimientos encontrados leyendo un libro. Es un libro de ficción lleno de verdades. Creo que todos podemos encontrar un poco de la historia de nuestro país en él; que nos deja tal vez olvidar un poco, pero no lo suficiente. Es un libro corto, fácil de leer, con una importantísima trascendencia; nos remonta a los años más oscuros -años hasta el día de hoy vigentes- en nuestra tierra. No tengo duda alguna, de que por primera vez en mi vida, un libro me dejó sin aire.
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